Médicos del Mundo de Baleares cuentan con el dispositivo de cierre para sellar la mascarilla en sus labores diarias frente a la COVID-19

El presidente del Patronato de la Escuela Universitaria ADEMA, Diego González, ha entregado esta mañana al equipo de Médicos del Mundo de Baleares dispositivos de cierre para sellar la mascarilla en sus labores diarias ante situaciones de alto riesgo de COVID-19.

La Escuela Universitaria ADEMA-UIB ha patentado esta herramienta para garantizar la máxima eficacia y seguridad de la mascarilla quirúrgica. El centro de enseñanza, especializado en Ciencias de la Salud, está produciendo ya en Mallorca estos cierres, ADEMA MASK SAFER (AMS) y distribuyendo a diferentes empresas sanitarias, hospitales e instituciones públicas y privadas. Los fondos van destinados a la Fundación ADEMA+ para seguir investigando.

Este dispositivo de cierre se ha convertido en  una herramienta perfecta, frente a situaciones de alto riesgo como la COVID-19, aerosoles y transmisión aérea, por su fijación y adaptabilidad al contorno facial, que garantiza mayores índices de seguridad y eficacia, según evidencias científicas contrastadas.

Según ha explicado el presidente del Patronato, Diego González, “la gran fortaleza que tienen las mascarillas quirúrgicas es que son las únicas que tienen acreditada una eficiencia de filtración ante elementos biológicos (BFE) como virus, bacterias y hongos. Además, no se ha podido demostrar por evidencia científica que las FFP2 o FFP3 sean mejores que las mascarillas quirúrgicas ante infecciones por el virus influenza y Covid-19”.

Estudios recientes sobre la eficacia de las mascarillas faciales en la prevención de la transmisión aérea del Covid-19, demuestran la importancia de su sellado periférico para favorecer que el aire que respiramos sea filtrado en su totalidad y eficientemente por los tejidos que la componen. Por tanto, a juicio de González, “requieren una óptima adaptación anatómica, lo cual es difícil de conseguir con mascarillas filtrantes estándar que han sido diseñadas con patrones faciales predeterminados, o con mascarillas quirúrgicas que, a pesar de ser productos sanitarios que ofrecen eficiencia de filtración biológica (BFE), carecen de sellado periférico”.