Los investigadores de la Escuela Universitaria ADEMA estudian cómo mejorar la eficacia de las mascarillas quirúrgicas con sistemas 3D y otras opciones más económicas y accesibles

>> El investigador principal del estudio, el doctor Pere Riutord, ha explicado que el “objetivo de este proyecto es evitar el flujo de aire por las aberturas o desajustes marginales, convirtiéndola funcionalmente en una mascarilla autofiltrante bidireccional, segura frente a la profilaxis del contagio por la Covid-19, en situaciones de atención sanitaria de riesgo elevado”

>> Según el presidente del Patronato de la Escuela, Diego González Carrasco, “es una gran oportunidad poder aportar una solución ante la situación y estamos en contacto con otras facultades y empresas para colaborar conjuntamente”

El equipo de investigadores de la Escuela Universitaria ADEMA, adscrita a la UIB, está preparando un estudio para mejorar y reducir el sellado de las mascarillas quirúrgicas y realizando las primeras pruebas piloto para mejorar la protección de los profesionales sanitarios frente a la Covid-19.

El objetivo principal que se ha fijado el estudio se centra en comprobar el cierre periférico de una mascarilla quirúrgica tras aplicar el dispositivo personalizado y diseñado a medida mediante algunas APPs de reconocimiento facial, materializado a bajo coste con una impresora 3D.

El investigador principal que dirige el estudio y presidente del Consejo Asesor de Investigación de la Escuela Universitaria ADEMA, el doctor Pere Riutord, ha explicado que “el propósito es evitar el flujo de aire por las aberturas o desajustes marginales, convirtiéndola funcionalmente en una mascarilla autofiltrante bidireccional segura frente a la profilaxis del contagio por la Covid-19, en situaciones de atención sanitaria de riesgo elevado”.

La situación de pandemia provocada por la Covid-19, a juicio del doctor Riutord, “nos obliga a mejorar e implementar medidas de prevención del contagio entre el personal sanitario y los pacientes, principalmente en situaciones de riesgo elevado -como sucede en la atención bucodental- donde es imprescindible el uso de mascarillas, además de otros equipos de protección”.
En la imagen: El investigador principal del estudio, el doctor Pere Riutord.

Otro de los objetivos, según el doctor Riutord, “es valorar la posibilidad de complementar el cierre periférico de la mascarilla quirúrgica mediante el dispositivo personalizado y diseñado a medida, modificándolo con la colocación de una malla de sostén a modo de carcasa que permita utilizar una segunda mascarilla inversa externa superpuesta, con una separación entre ambas de aproximadamente 0,5 cm, generando una cámara de aire intermedia para asegurar el aislamiento y evitar que los fluidos pudieran contactar directamente con la mascarilla interna”.

Además, se está estudiando en este proyecto piloto “la incorporación en la malla de sostén del dispositivo personalizado y diseñado, de un sistema de mordida roma que mantuviera la mascarilla quirúrgica interna separada de la cavidad oral y de las fosas nasales, formando una cámara de concavidad interna con la intención de dejar libres las vías respiratorias”. Esta opción, “mejora la comodidad en la respiración, en el habla y en los movimientos orofaciales, disminuyendo la movilidad de la mascarilla y por tanto optimizando la seguridad del cierre periférico”, ha añadido el doctor Riutord.

Por último, también desean trabajar en la obtención de otras técnicas de obtención de dispositivos personalizados a medida para conseguir un cierre periférico personalizado de la mascarilla quirúrgica de un material de impresión 3D apto para su esterilización en autoclave y/o desinfección con una solución antiséptica, permitiendo la reutilización del mismo mientras conserve sus cualidades estructurales e higiénicas.
En la imagen: Sistema de sujección en 3D de la mascarilla.

El equipo de investigación de este proyecto, liderado por el doctor Pere Riutord está conformado por los doctores Joan de Pedro, Ángel Arturo López, Nora López, y los docentes investigadores de las áreas de Ergonomía, materiales dentales y prótesis dental Pedro Alomar, Jorge Domínguez, Thais Pereira, Hernán Paublini, Pau Ferragut y Diego González.

El presidente del Patronato de la Escuela Universitaria ADEMA, Diego González Carrasco, ha mostrado su satisfacción por este trabajo del equipo de investigadores ya que “es una gran oportunidad poder aportar una solución ante la situación mundial de desabastecimiento de algunos tipos de mascarillas de filtrado de partículas y el desorbitado precio de éstas, desarrollando este tipo de dispositivos”.

“Para nosotros, la investigación es clave y con este proyecto podríamos respaldar y llegar a muchos más profesionales sanitarios evitando los riesgos que podría suponer la presencia e aerosoles con microorganismos suspendidos y el uso de EPI’s adecuados”, ha asegurado González, quien ya ha establecido contactos con otras facultades de Odontología y con la empresa desarrolladores así como laboratorios de acreditación de tejidos para colaborar conjuntamente”.

Por otro lado, el presidente del Patronato del centro educativo ha puesto el acento en “la gran fortaleza de la Escuela Universitaria al contar con un equipo humano multidisciplinar, con doctores de referencia, y con laboratorios para la fabricación de productos sanitarios máxilofaciales a medida”. “Todo el equipo investigador está trabajando con diferentes elementos a medida, realizando algunos ensayos y determinando todas las fases y aspectos técnicos para culminar con éxito el proyecto piloto”, ha puntualizado.

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Finalmente, tanto el doctor Pere Riutord como Diego González han argumentado que “el tejido de las mascarillas quirúrgicas ya ha sido ampliamente analizado y ya disponen de acreditaciones de capacidad de filtrado contra microorganismos según la normas UNE. En la Escuela, disponemos del flujo digital para la elaboración y fabricación de estos dispositivos faciales a medida que complementan y mejoran a las mascarillas quirúrgicas para su uso en situaciones con presencia de Aerosoles”.